Con ojos tran grandes como ruedas




Me gusta ir en bicicleta por caminos solitarios donde se vea la línea del horizonte, caminos que tengan vida donde el único tráfico sea el de las aves. Me gusta salir o muy pronto para sentir el pulso del campo o tarde para ver morir el día, me gusta parar tantas veces como lo requieran las especies esteparias y las rapaces o para congelar un paisaje dentro de mi cámara.

Ningún ciclista al uso puede soportar mi ritmo porque manda el entorno y sus circunstancias. El reloj y la cultura ciclista al uso no están invitados.

Es lo que pasa cuando tienes los ojos tan grandes como las ruedas.

Fotografías: Carlos Izquierdo 2015

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