Tempus fugit





El tiempo corre. 

No hace nada estaba subiendo por las paredes sin oficio, sin pareja, sin dinero, sin conocimiento, sin kilos de más y sin preocupaciones. Treinta años después hago lo mismo pero sustituyendo el "sin" por un "con" y con un extra de dos hijos y pese a que pueda parecer una involución a una realidad más pesada y con menos libertad ... la verdad es que esta situación "con" la vivo como una evolución llena de vida y alegría que me permite revivir situaciones y en cierta medida saborear momentos que son fruto de semillas plantadas hace mucho por puro azar más que por una planificación concienzuda y meticulosa.

El caso es que este sábado me he encontrado en mi escuela de escalada de toda la vida "El Castellet" con mi hijo de 12 años asegurándome y asegurándolo yo a él, una situación realmente agradable y divertida entre otras cosas porque peso justo el doble y no tengo más remedio que poner un cabo de seguridad a la primera rama robusta que encuentro a pie de vía con fin de evitar convertirlo en el hombre bala. Ahora a la espera de que dentro de nada sea él el que haga de primero los pasos más difíciles para yo entregarme de lleno a "l´escalade plaisir" ... y eso llegará, como todo.

Pues sí, el tiempo corre.

Fotografías: Carlos Izquierdo 2015.

Nota: para los escaladores observadores que visitan este sitio les dejo la reflexión de averiguar para qué servirá un mosquetón con un cordino de 2 mm que se puede ver en las tres fotografías ;-)

Comentarios

Diego K ha dicho que…
...no conseguía ver el cordino!
Ahora lo he visto... y es que no solo hay que asegurar al escalador (y al asegurador, si pesa la mitad que el ecalador), también hay que asegurar el material fotográfico ;-)