jueves, junio 14, 2012

127 .... un coche, ... una película ... y una cordada



127 Para los que ya tenemos cierta edad el 127 es un número que de forma automática nos hace pensar en el mítico SEAT 127, símbolo de una época dorada de ilusión y esperanza social que dudo mucho se vaya a repetir. Un auténtico cochazo que hacía ponerse en pie a todo vecino en aquellos tiempos en los que cuando tenía la fortuna de poder comprarse un coche lo normal era enseñarlo y abrir las puertas para que todo el mundo pudiese meter la cabeza ... eso si .... sin tocar.


127 Una película .... y de las buenas ... y además pedagógica para todos aquellos que solemos tener costumbres que encarecen de forma astronómica la póliza de un seguro de vida. 


127 Una cordada de escaladores (67+60 años) que frecuenta en estas fechas las paredes de escalada deportiva de Castellón. Uno de A Coruña (José) y el otro de Castellón (Vicente).

Llegar a los 40 y seguir escalando tiene su gracia, a los 50 .... eres un pura sangre  .... y a los 60 eres acreedor de todo el respeto y admiración que un escalador puede expresar. Si alguien no lo entiende ahora..... sólo tiene que dejar pasar el tiempo .... la respuesta vendrá sola.

Hace poco leí en una entrevista a un kayakero veterano y curtido en mil batallas que cuando pasan los años ya no importa qué haces y a donde vas .... importa más con quien lo haces, cómo lo haces y la sensación de paz y sosiego que te genera la actividad.

Por mi parte sólo decir que esta tarde he disfrutado viendo escalar en Cucala a esta coreada. Me he quedado impresionado de como Vicente sigue resolviendo a vista y con elegancia vías de 6b (... y 6c porque no han probado ... porque fijo que lo sacan).

Una auténtica delicia.



Ya sabéis el 127 también es una cordada de escaladores.





2 comentarios:

David dijo...

Los escasos 127 segundos que pasé con vosotros bajo la pared me aportaron varias emociones....Admiración hacia aquellos que habiendo encontrado un camino que consideran ilusionante, no lo abandonan jamás, Alegría por ver el brillo en los ojos de los más pequeños deseando con impaciencia alcanzar una cumbre más, y la paciente Sabiduría del que con sus dos manos convierte lentamente con la ayuda del tiempo, la más primitiva verticalidad en un sentimiento de paz y serenidad.

También me di cuenta que de mi propia escasa experiencia en escalar...desde el mismo instante de mi aproximación a la pared, ...con la bici a cuestas y gritando.... CARLOSSSS!!!! POR DONDE SE SUBE HASTA AHI!!!!
:-))

Pekas dijo...

Hoy estoy disfrutando 127 segundos mientras te leo.. gracias por este hermoso regalo...
Un saludo... y un abrazo..