La juventud es siempre una tormenta que nos zarandea mientras nos burlamos de ella, para luego entrar lentamente en una calma que nos desangra sin darnos cuenta.
Sólo algunos, buscan acercarse al silencio, aprender su lenguaje, esperar pacientes que les cuente si ya se ha reunido con el sol y el viento, para tratar sobre el ese asunto pendiente, el de ser perdonado y poder sentir por fin, el regalo del nuevo día, que viene envuelto de calma, misterio y serenidad.
2 comentarios:
La juventud es siempre una tormenta que nos zarandea mientras nos burlamos de ella, para luego entrar lentamente en una calma que nos desangra sin darnos cuenta.
Sólo algunos, buscan acercarse al silencio, aprender su lenguaje, esperar pacientes que les cuente si ya se ha reunido con el sol y el viento, para tratar sobre el ese asunto pendiente, el de ser perdonado y poder sentir por fin, el regalo del nuevo día, que viene envuelto de calma, misterio y serenidad.
A buenm entendedor... pocas palabras e imágenes bastan...
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