He tenido la suerte de poder pasar una noche con mi hijo de 7 años y la noche siguiente con mi hija de 10 años .... en la terraza de casa .... y hemos esperado meses hasta que llegase una noche lluviosa y con algo de frío (que aquí en Castellón .... el frío es siempre un decir), ... porque con estas condiciones la noche gana (... si por algún caso se pasa por aquí un lector hipersensibilizado con la protección infantil ... que sepa que a tres metros están las camas normales).
Una experiencia que de simple parece ridícula pero que si se compara con las estandarizas salidas padres-hijos a centros comerciales o granjas fast-food .... no hay color.
La noche, el ruido de la lluvia, las historias en primera persona de padre a hijo/a sobre situaciones similares con la madre en montañas cercanas y lejanas, el calor del saco , el despertar de la mañana, el fresco matinal ..... compartir esto con tu hijo e hija .... es sencillamente una delicia.
Fotografías: Carlos Izquierdo 2010










