
Esto de matar el día remando se está
convirtiendo en costumbre, en buena costumbre. Hoy
Alex ha venido a golpe de
SMS y con una
rapidez que sólo la puede proporcionar una moto, no la velocidad punta, si la facilidad de eludir las colas en la sucesión de rotondas.
Remar en compañía es como pasear, vas a la marcha y a su vez dándole a la lengua (los hombres también tenemos lengua). De los muchos temas que hemos tratado hoy (..
aprox. 90´) hay uno de especial interés para los
kayakeros "los gustos por las formas del
kayak", en mi caso, como me gustan las largas y estrechas pienso que por defecto todo el mundo tiene la misma opinión, .... y no es así.
Los que empiezan se mueren por las
autovaciables y los
kayaks de más de 60 cm. de manga y tal vez sea la opción más
sensata porque no se trata de hacer penitencia ....se trata de disfrutar, es bastante frecuente que cuando sienten que realmente les gusta eso de deslizarse por el mar cambien a
kayaks de 56 cm de manga y con
tambuchos por si algún día hacen alguna travesía. Para muchos estas dimensiones
serán las definitivas y tal vez cambien de marca y modelo pero no de dimensiones de kayaks.
Otro salto suele ser el paso a los 53 ó 54 de manga (hago referencia a kayaks de travesía), donde los kayaks ya "tienen vida", mucha vida en forma de canteos, eskimos de fácil ejecución, giros fáciles y sensación de optimización del trabajo de cada palada (sin timón por supuesto). Realmente estas sensaciones son las que más me gustan pero también es cierto que lo mejor es la actitud del que va encima y su calidad humana que es lo que hace realmente interesante la compañía (...por el momento no me relaciono con los kayaks ...;-))).
Para muestra un botón, mi compañero habitual calza un 447 x 65 y yo me meto en un kayak de 548 x 53 .... y nos quedan muchas horas de remo juntos.
Remar es como pasear
Fotografía: Carlos Izquierdo 2007. Vistas del paseo marítimo desde el mar