
Antes iba a la montaña con moto, el asunto éste de ir al Pirineo en dos ruedas tenía mucho encanto pero desde luego cómodo, lo que se dice cómodo no era (dos personas, dos mochilas de 80 L. en una 250 cc a 95 Km/h de crucero ....pues eso....eterno).
Una de estas veces llegamos al parking de Ordesa a las 12 de la noche entre rayos, truenos y lluvia (no esta mal ver el resplandor del rayo en las paredes ;-), como la tienda ya no cabía en ningún rincón de la moto se quedó en casa y nos tocó dormir en el porche de los servicios, a la mañana siguiente bajamos a Torla a desayunar al único bar que había abierto a eso de las 07.30, la dueña-camarera al enterarse de nuestra intención de subir al Perdido espetó con afecto al ver dos jóvenes con cara de buenos chicos: "el otro día se mató uno""el otro día se mató uno" "...y con esta lluvia", desde luego lo que si consiguió es que saliésemos del bar con una sensación de bichos raros, inmaduros y sin ningúna experiencia, dejamos la moto aparcada en la plaza hicimos dedo hasta la pradera subimos al Perdido, bajamos y al día siguiente para Castellón a 95 por hora.
Estoy convencido que si esta señora aun vive, todavía utilizará estos argumentos con aquellos que le digan algo parecido a lo de subir a tal o cual pico.
Todo esto viene al cuento porque hoy al leer una opinión sobre un rescate de kayak ocurrido en Menorca me he acordado de esta señora de Torla, ....no sé, las opiniones a toro pasado me generan una sensación desagradable no porque no sea necesario saber la cadena causal que explique el accidente sino porque me da que un porcentaje elevado de las opiniones son fruto de una proyección de miedos y barreras personales, tal vez esté equivocado, pero ....esta es mi sensación.
Os dejo una preciosa imagen veraniega para todos aquellos que alguna vez hayáis cometido alguna imprudencia en el mar o en la montaña (como yo), ....Alfredo despegando en una ola en un soleado día estival..........que bonito es vivir la vida.
Fotografía: Gabi 2006.