Soy cliente habitual del excelente hotel de las mil estrellas. Éste tiene un encanto único y es visita obligada para cualquier persona con un mínimo curiosidad vital. Hoy, por contra he probado la cocina de uno de los hoteles más selectos de Amsterdam. El gusto, estilo y estética es el resultado de un largo proceso de madurez que bien merece ser apreciada y respetada. El río de la vida te lleva por remansos y rápidos que hay que saber disfrutar.
Foto: Carlos Izquierdo 2006. Por si hay duda, el hotel de las mil estrellas es dormir al raso o como se dice ahora hacer vivac.



1 comentario:
Preciosas las fotos y el hotel de las mil estrellas es el de mejor categoría que conozco yo también, si señor.
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