martes, agosto 29, 2006

Percepción y altura.


Recuerdo que cuando era pequeño un montón de grava en una calle me parecía una auténtica montaña y subir hasta la cima (a 1 m. del suelo) era objeto de alegría. Parece ser que la percepción de las cosas no sólo depende del condicionamiento social, también depende del tamaño del que las percibe. En el dibujo aperece una interesante visión de las olas por parte de una niña que mide un metro y poco, así pues las olas de un metro le parecen olas enormes que vienen se dan la vuelta y vuelven otra vez a por los kayakistas (parece un buen sueño de surfero). Hay veces que intento ver la vida con los ojos de un niño y todo está mucho más vivo ...y desde luego todo es gigantesco.

Dibujo: Nuria 2006.

2 comentarios:

Lorena dijo...

Me declaro fan de Nuria. Este dibujo me parece realmente precioso y es cierto que en él se aprecia perfectamente como se ve el mundo cuando eres chiquitito. Alucinante. Un besote para la pintora.

Dustin Blake dijo...

Lo percibido y lo real muchas veces parecen no ir de la mano.
Por tanto, conseguir percibir "bien" nuestro alrededor es un objetivo básico para alcanzar la manida felicidad. Y en esto tenemos mucho que aprender de los niños, porque ellos no han padecido aún en toda su medida esta alienación que nos producen todos nuestros maestros: padres, amigos, la sociedad entera.