jueves, agosto 17, 2006

Luchando contra las olas


Lo más duro del kayak-surf es rebasar todas las barras de olas hasta superar la rompiente. El comportamiento se repite: la primera ola, la ola de rompiente, es la más grande y la que más energía tiene, tanta que antes de llegar a la playa renacerá dos o tres veces más perdiendo energía (y altura) conforme se vaya aproximando a la orilla. Cuando coges una buena ola, de esas que te saca surfeando hasta la arena, pasa como en el chiste, una cosa buena y otra mala: la buena es que has disfrutado con esa ola, la mala es que tienes que remontar unas cuantas barras de olas para superar la rompiente y así poder coger de nuevo la ola más grande. Este ritual se repite y además requiere cierta técnica para evitar se arrastrado de nuevo por una ola que no deseas. En la imagen se puede observar a Alfredo (realmente sólo se ven sus manos) soportando el impacto de litros y litros de agua en su cuerpo, la punta de la proa del kayak ya ha atravesado la ola pero su torso está siendo invitando a un ejercicio de "tiro y arrastre" sin caballo. Lo normal de esta situación es una candeleta sin control, un vuelco y un esquimotaje para evitar salir a dos patas hasta la arena. Algunos entendidos en la materia aconsejan que ante una situación similar lo que hay que hacer es volcar para que la ola rompa encima del casco y no encima de la persona, pero no sé los demás, a mi meterme voluntariamente en una lavadora no me apetece nada.
El otro día remé con Alfredo y Alex y como siempre, me enseñaron unas cuantas cosas. Gracias.

Foto: Gabriela B 2006. "Atrapado por las fauces de una ola"