miércoles, agosto 16, 2006

Escalada en Penyagolosa




Penyagolosa cumple todo para ser lo que es, la montaña emblemática de la provincia de Castellón y una de las más amadas de la Comunidad Valenciana. Los ingredientes para sobresalir entre todas son: montaña diferenciada (se presenta asilada del sus vecinas más próximas), posee sólo una ruta "normal" para acceder a pie, tiene una pared en su cara sureste de cerca de 200 metros que le da un marcado carácter de inaccesible, posee una ermita en sus proximidades y además, con sus 1813 metros es el techo del levante. Desde abril de este año es Parque Natural (DECRETO 50/2006, de 7 de abril, del Consell de la Generalitat, de declaración del Parque Natural de Penyagolosa) y confio que el frío sea una barrera insuperable para la proliferación de hongos en forma de adosados o pareados.
En Penyagolosa se practica la escalada que se sepa desde los años 50 pero curiosamente nunca ha habido (ni habrá) masificación de cordadas en la pared, por muchas razones, para llegar a la base tienes que caminar, la roca tiene una personalidad peculiar (hay presas de quita y pon) y tiene un carácter salvaje que sólo los clásicos saben apreciar (y algún que otro deportivo en metamorfosis a clásico como yo). A mi me encanta escalar en Penyagolosa, la sensación de soledad es inmensa, los vencejos reales cortan el aire a una velocidad de vértigo a escasos metros de ti, la plantas aromáticas abundan por doquier y desparraman su perfume al mínimo contacto, las vistas a la plana son espectaculares, ni coches, ni carreteras, ni nada.
Las fotografías corresponden a una escalada a la vía "Diedros" que pude disfrutar en compañía de dos de los más veteranos escaladores de la plana, Fernando y Miralles, aunque, una cosa es cierta verlos escalar en esta vía les quita muchísimos años de encima. Un secreto: la escalada rejuvenece.
Fotos: Carlos Izquierdo 2004.